Para quienes están
acostumbrados a recitales en donde actua una banda y toca una serie
de instrumentos, que tienen buenas voces y coros acordes a las
circunstancias, es muy raro que un espectador se siente en la
primera fila de un auditórium a escuchar un sexteto vocal, en donde
los únicos sonidos que se dispersarán en el lugar serán realizados
por la voz de estos por lo que muchos quedaran asombrados por el
trabajo que se despliega en escena. Eso les pasa a la gran
mayoría de las personas que disfruta de un recital del grupo
argentino Cabernet. El desempeño de este grupo de jóvenes que
reinterpretan canciones y que entonan acordes propios, es realmente
increíble. La sensación que dejan en el aire mientras cantan se
resume en las caras de los espectadores que parecen no creer lo que
el oído les trasmite: una excelente entonación, un sinfín de
aciertos en la selección musical y, además, a manera de plusvalía,
una efectiva ductilidad para moverse dentro del escenario. Son
seis personas, nada más, las que por el lapso de una hora se dedican
a jugar y a redescubrir sus cuerdas vocales, eso es lo que parece
por la manera en que se divierten en el escenario. Hay que sumar
el profesionalismo que los acompaña en su último trabajo
discográfico
Seis amigos
Marcos Lozano
(contratenor), Diego Mercado (tenor), Manuel Moreira (tenor),
Alejandro Dolina (tenor), Diego Pietropaolo (barítono) y Pol
González (bajo), son los artistas que sienten, vibran y transmiten
todo mientras cantan, se transforman en cada nota que vocalizan
frente al público. No importa que estilo de canciones estén
interpretando, simplemente, transpiran en cada estribillo o comienzo
de estrofa. Además, el trabajo individual y grupal a la hora de
cantar es impresionante. Pueden vocalizar tres y uno acompaña, o
lo pueden hacer sólo uno y el resto se calla, pero la química que
consiguieron cerrar entre ellos, para que clásicos de The Beatles
parezcan propios, es un hallazgo que lo lograron luego de trabajar
varios años juntos y que en los momentos de los balances para hacer
una crítica eso pesa mucho. El sábado 21 de noviembre estuvieron
en Tucumán presentando el disco que lleva el nombre del grupo
"Cabernet" en la Fundación del Banco Empresario de Tucumán, donde
realizaron tres funciones para los tucumanos. Si bien las
instalaciones del lugar no son las adecuadas para albergar a una
gran cantidad de público, en realidad eso no fue una desventaja, en
este caso, sino todo lo contrario, porque el espectáculo se
transformó en algo más íntimo, entre la gente y Cabernet. Un punto a
favor para ellos.
Repertorio
Entre el
repertorio que trajeron bajo el brazo desde la Capital Federal y que
está incluidos en su último trabajo, destacamos a clásicos de la
música internacional como por ejemplo, "It don´t mean a thing" de
Duke Ellington y Sixteen Tons de Merle Travis. El resto de las
once canciones es de creación de los Cabernet, "Infancia", "Tinta
gris", "Destino", "Comarcas", "Una moneda". Incluye, además, un tema
folklórico de Cuchi Leguizamón, "Juan del Monte"; una delicia para
los oídos poder apreciar el trabajo vocal de estos seis artistas que
por Dios ¡Nunca desafinan! Es un grupo que se abra camino en le
mercado discográfico y que en poco tiempo tendremos más novedades de
ellos. Sextetos como éstos no se encuentra en cualquier lado.
Otro gran punto a favor, y que lo destacó el público a la hora de
los balances, fue la sencillez con la que se mostraron en Tucumán,
conversaron con cada persona que se acercó después del show a
pedirles autógrafos y contarle alguna anécdota. Eso también cuenta
cuando hablamos de los músicos, ya que la gente tiene, algunas
veces, un preconcepto de ellos, que como son o pretenden ser
estrellas no tienen tiempo para "su gente". En este caso no fue
así. Puede ser que estas líneas sean demasiadas subjetivas pero en
definitiva el periodismo es demasiado subjetivo, ya que la función
de los comunicadores es contar lo que vemos y sentimos en el lugar
en donde ocurren las cosas. Creemos que no hay altibajos en la
calidad de los músicos de Cabernet, sino todo lo contrario, existe
una interconexión entre ellos, son como un gran engranaje de cuerdas
vocales, si falta uno el otro no se destaca, no existe. Por eso
es que ponen todo de sí en el momento de cantar. Así de
simple.
|